Mientras llegabas

¡ Cómo pasa el tiempo ! Cuando me di cuenta estaba en la semana 17, ya podía sentirla por las noches estando muy relajada, y yo pensando que eran gases!! Una amiga me dijo que me tumbara boca arriba tranquila y pusiera la mano por debajo del ombligo, y en efecto, era la bebé haciéndose notar.
De la semana 21, tengo las primeras imágenes con un bultito que salía de la barriga, si volviera atrás me haría muchas más fotos y vídeos. Entonces me veía gordita e hinchada, y ahora, sin embargo, las miro con mucho cariño.

Notaba sus movimientos, la sentía más mía, ya sabía que era una niña y podía imaginarme como sería, elegir su nombre y pensar en su ropita ,mi mundo se volvió más rosa.


Mientras tanto continuaba con todos mis rituales de belleza, cuando me ponía crema en la barriga me devolvía el movimiento, nunca estaba sola, es más, tenía la sensación de que nunca más volvería a estarlo. Acariciaba los bultitos imaginando que ella también lo sentía, estaba enérgica y radiante, como si los superpoderes de mamá fueran apareciendo.

El saber su sexo y sentirla marcaron un antes y un después.

Esta fue mi felicitación navideña del año 2016, reflejaba lo que significaba para mi esa navidad y ese nuevo año.

En la semana 28 me hice el test de O´Sullivan, me dio un valor elevado, me realicé la curva de la glucosa, y también obtuve valores altos, diagnóstico: Diabetes gestacional.

Me preocupé ya que para mi lo primero era la salud del bebé, el cual estaba perfecto, su peso no se vio afectado, lo segundo, la dieta estricta a la cual me tenía que someter.

Mi ginecólogo me proporcionó una dieta basada en cantidades (gr) y en Kcal, pero al comer todos los días fuera de casa, me fue difícil de cumplir y  comentándolo con mi ginecólogo me aconsejó un nutricionista, el cual me puso una dieta más adaptada y pude hacerla sin problema. Este llevó un seguimiento más detallado de mi alimentación, controlando mi peso y el del bebé, todo ello, sumado a tener que medir los niveles de glucosa en sangre 6 veces al día.

Lo que venía siendo un embarazo estupendo, se complicaba… o eso pensaba, porque en realidad, me limitaba a comer sano, andar después de cada comida y medir la glucemia.

Pasaba el día en la oficina y en una ocasión después de comer la glucemia me dio alta y  tuve que ir a dar vueltas por los exteriores de la oficina, y no pasaba nada, venía hasta bien, por suerte, dieta y ejercicio daban resultado y controlaba la diabetes gestacional.

En la semana 32 tocaba hacer los cursos de preparación al parto,por el seguro privado busqué que fuera intensivo y a última hora de la tarde para no interferir con el trabajo.

Una gran experiencia y un gran profesional el matrón que lo impartía, aprendimos muchísimo ( digo aprendimos porque el papá de Ángela se venía a la parte teórica), fue bonito sentirlo partícipe de la preparación, la cual era importante y de gran ayuda para el último trimestre del embarazo y para los cuidados del recién nacido.

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Acercándose la semana 37 tocaba dejar de trabajar en la oficina para trabajar en la preparación del gran día.

La mamá de Ángela

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